viernes, 28 de febrero de 2014

Kensington Gardens

Hace ya algunos años (2006 para ser exactos), en la revista “Rolling Stone” de edición mexicana, leí la reseña de un libro que desde ese momento deseé leer: “Kensington Gardens”. Las breves líneas que lo describían hablaban de una especie de remake del cuento de Peter Pan, original del escocés James Matthew Barrie, pero en el contexto del movimiento punk en Reino Unido durante 1970. 

Acto seguido, emprendí mi búsqueda por librerías de la ciudad, sin lograr éxito alguno, el libro estaba agotado o simplemente no conocían de su existencia. Probablemente debí haber rascado un poco para encontrar mi anhelado libro, pero dada su virtual inexistencia, desistí en mi indagación por saber dónde lo vendían.

No obstante, ese libro y yo estábamos destinados a coincidir, aunque pasaran ocho años... El domingo pasado fui a la Feria del Libro en Minería y al pasar por la Editorial Resistencia, mi vista periférica me alertó que ahí estaba, él, gritando que lo comprara, me estaba esperando, de inmediato lo tomé, pregunté cuánto costaba ($50 pesos, ¡nada!) y lo llevé.



Esa noche me desvelé leyendo, no es muy grande, pero su contenido es excelente, Xavier B. Fernández logra recrear exquisitamente dos mundos, el de la historia fantasiosa de Peter y Wendy y el de la cultura punk, chamarras de piel negras, crestas pintadas de colores, Sex Pistols, The Clash, no future, drogas, mendigos, niños abandonados, la conexión con migrantes jamaiquinos, vaya, hasta Margaret Thatcher tiene un lugar especial en esta historia. 


Háganse un favor y vayan a comprárselo, es barato, apoyan una muy buena editorial emergente, un ilustrador mexicano que le da el toque para ser un libro especial. Yo les dejo esta lista, por si hacen la excelente decisión de leerlo.


Imagen tomada de: Fondo de Cultura Económica, Kensington Gardens, [en línea], Dirección URL: http://www.fondodeculturaeconomica.com/librerias/Detalle.aspx?ctit=9789680600021, [consulta: 28 de febrero de 2014].

domingo, 23 de febrero de 2014

Colores

Apuesto a que todos hemos viajado por el Anillo Periférico alguna vez en nuestras vidas (o todos los días, no lo sé), entonces, ¿no les causa algo ver tanto gris? Sí, el gris del cemento de los puentes. En lo personal, cuando iba al servicio social, cada mañana al recorrer unos cuantos kilómetros del circuito sur, ver todo tan uniforme en cuanto a color me causaba una ligera depresión matutina. 

Vamos, ¿a quién le gusta eso? Los conductores habituados probablemente no lo noten, pero kilómetros y kilómetros viendo sólo un color... no, hay algo en mi cerebro indicando que está mal. ¿por qué no pintar, aunque sea de otro color? Vamos, no puede ser taaaan caro; o ¿por qué no lanzar una convocatoria para que la gente aporte algo y pinte? Si yo me dedicara a pintar (óleo, acuarela, en tela, madera o pared) me sentiría con oportunidad de explayarme y mostrar mi obra. El gobierno queda bien porque das espacios de expresión, partes de la ciudad quedan con color,  ¿qué más puedes pedir?


Ya sé, se dice fácil y de por medio hay millones de cosas e intereses entre politiquillos y la ciudadanía, pero me causa, sin exagerar, náuseas, el ver que un pequeño logro de darle color a la ciudad y un poquito de arte/artesanía (como le guste llamar) sea ahora lugar para abrir Oxxo, 7-eleven y compañía (con un diseño, en mi opinión, horrendo), me refiero al espacio que existía debajo del puente de Churbusco y Avenida Coyoacán. ¿Existe salvación coloreada para la ciudad?




Imagen arriba: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg79ZXU3S9YtfwhsSVvS22hj8D1gJq0F7aHJ0RWJWMYrcbv8bRWfVsdG4-iqlvKtrDsOsjFkHhT7dViOV_Ye9qnfV1PYkBrt2meVKtI8fkQoXG3KETOjkd-g6gsNzfjzBGb-AgUzN4QhCA/s1600/Calacas1.png
Imagen abajo: http://www.arquine.com/wp-content/uploads/2013/04/image-5.jpeg

viernes, 21 de febrero de 2014

Lluvia (poner play a la canción antes de leer)


La muchedumbre te impide caminar más rápido, piensas en rebasar, pero no encuentras camino, no te puedes abrir paso con tu paraguas, preferirías sentir la lluvia y caminar tranquilamente bajo ella, pero tienes que llegar a esa reunión, supuestamente importante para la empresa. Te arrepientes tanto de ponerte vestido, ni los tacones salvaron a tus pantimedias de mancharse con el agua sucia de lluvia, tu abrigo no es lo suficientemente largo para cubrirte las piernas, sientes frío. "Diez minutos, en diez minutos tengo que estar sentándome en la mesa de la sala de reuniones", cuando sabes que a paso normal haces veinte, te estresas, te sientes incómoda, preferirías salir huyendo, no volver más a ese escritorio… todo eso cruza tu mente cuando escuchas el grito.

Ese grito, aterrador, te hiela, quedas impactada ante lo que acabas de ver, ese cuerpo, esparcido en el asfalto, cubierto de lodo, la cara con gotitas marrones y rojas como si fueran pecas, pero no, aunque la que era dueña de ese cuerpo era muy blanca, esas no son sus pecas, es fango con sangre, los ojos muy abiertos, llenos de conmoción como los tuyos. El conductor que acaba de atropellar y matar a la chica, se baja del auto, está hablando por celular, la gente se empieza a amontonar alrededor del cuerpo. Te quedas inmóvil, no puedes pensar nada, sólo darte la vuelta y echarte a correr.

Te quitas los zapatos, no te importa mojarte, el paraguas sale volando, escuchas que alguien te grita que tu sombrilla se cayó, no te importa, corres, corres, empujas a la gente, no tienes idea a donde vas, sólo corres, ni siquiera sabes qué estás pensando. Llegas a un parque, hay un lago en medio, te detienes bruscamente, te falta el aliento, ha dejado de llover, sólo cae una brizna que moja tu rostro, sacas un cigarrillo, lo enciendes. No volverás nunca a esa oficina, jamás, no sabes qué pasará, pero después de ver esa cara inconsciente, lejana de la vida, sabes que no puedes seguir caminando todos los días entre el gentío, no, no más.

domingo, 16 de febrero de 2014

De café

En lo personal me considero una amante del café (por favor, omitan el café soluble mientras leen esto), no sólo por sus propiedades que resultan estimulantes al iniciar el día o porque brinda compañía en noches de desvelo, sino por el simple placer de beber una taza, disfrutar su sabor, sentir en el paladar esa esencia amarga pero deliciosa, de preferencia sin azúcar o con una pizca, no muy caliente, así me gusta esta bebida con aproximadamente 500 años de existencia.

Mi día tuvo una bella coincidencia, pues mientras tomaba mi usual porción diaria de café, encendí la televisión para ver si de casualidad en el Canal 22 había alguna transmisión de   los Juegos en Sochi (por cierto, ¿no les alegra que ni Televisa ni TV Azteca los hayan transmitido? En fin, harina de otro costal), pero con lo que me encontré fue un excelente programa acerca de la historia del café.

Al verlo, vinieron a mi mente esbozos de algunas funciones sociales que ha tenido esta magnífica bebida y más específicamente, los lugares donde se consumen ¿imaginan los cafés turcos en Estambul en el contexto otomano? Sin duda, lugares de reunión donde se debatían y discutían temas políticos y sociales; no fue gratuito que estos locales estuvieran prohibidos durante años mientras el debilitamiento del Imperio era evidente. De ahí, demos un gran salto a la década de 1970, cuando Starbucks abrió sus puertas en Seattle y fue un lugar de encuentro para la contracultura. Historias semejantes en coyunturas diferentes.


Así podríamos seguir y seguir, encontrado implicaciones del café en muchísimos aspectos de la vida humana, pero por hoy, me quedo con la idea que bastan dos tazas de café, dos personas y música de fondo para disfrutar de una charla, yo les ayudo con la segunda. Disfruten esta pequeña lista.


domingo, 9 de febrero de 2014

Para sobrevivir el lunes


Sí, mañana es lunes, uno de los días más temidos para los occidentales; para la mayoría es el inicio de la semana laboral, de clases o de cualquier actividad llamada “productiva”. En mi caso los días hábiles inician en martes, pero eso no me impidió preparar una lista de reproducción para que puedan sobrevivir las primeras horas del día de mañana. Cual sea su caso, siempre pueden darse ánimos con estas siete canciones en vez de sufrir su lunes, o pretender que sufren para convivir... ¡Buen lunes!

1. “The Dark of the Matinée”, Franz Ferdinand. Tercer sencillo de su primer álbum que vio la luz por allá del 2004 (sí, hace diez, DIEZ años); describe esa sensación para quienes tienen clase y usan superpoderes para llegar a las 7 am.

2. “Money”, The Drums. Recordatorio que deben esperar una semana y recibirán su anhelado pago quincenal.

3. “Afterlife”, Arcade Fire. Segundo sencillo del más reciente material (“Reflektor”) de la adorable banda quebequense. Pongan atención a la letra y les dará para reflexionar de aquí al viernes.

4. “Wreckin’ Bar (Ra ra ra)”, The Vaccines. Rápida, con movimiento, ideal para correr en el transbordo del metro (o si tienen auto para cantarla en medio del tráfico).

5. “Under Pressure”, Queen y David Bowie. Dos seres mágicos de la música se juntaron y tenemos esta joyita que pueden disfrutar en lunes, martes, miércoles, o el día que se les antoje.

6. “Take It With You”, The Ettes. Banda de tres integrantes, situados en Los Ángeles, suena un patrón repetitivo, pero denles oportunidad de alegrar su lunes.

7. “Walk Like An Egyptian”, The Puppini Sisters. Lanzada en 1986, la original es de The Bangles, pero soy una pecadora y me gusta más la versión nueva de The Puppini Sisters, quienes curiosamente le dan un toque especial y pareciera una canción de 1950, ustedes juzguen.

jueves, 6 de febrero de 2014

De surf, Acapulco y la finalidad de este blog

¿Fun in Acapulco? Sí, es una película sesentera con Elvis Presley como protagonista. Este blog retoma dicho título simplemente porque a la autora de estas líneas le gusta el filme (y las flores tropicales) y le pareció adecuado para nombrar el espacio donde compartirá su opinión respecto a películas, canciones, álbumes, exposiciones, eventos espontáneos de todas las épocas y países posibles... y quizá en alguna ocasión escriba acerca de asuntos más relacionados con lo estudiado en su carrera universitaria. 

Para esta primera entrada, y haciendo honor al bello título que he escogido para el blog, pues les comparto una de mis bandas preferidas de surf (sí, este deporte acuático existe en Acapulco): “The Trashmen”. Datan también de 1960, no obstante su carrera ha sido constante dando álbumes durante el resto de ese siglo al igual que en el que corre actualmente. Un surf rock sin más, para imaginarse bailando con collares de flores a la orilla del mar mientras se escribe desde la Ciudad de México. Dense unos minutos para ponerle play, ya si les nace, muevan las caderas como si nadie los estuviera viendo, total, el verano aún se vislumbra un poco lejos.