miércoles, 30 de abril de 2014

Memorias (parte I)

Caminé por quince minutos bajo el rayo de sol de la una de la tarde, esos minutos consistieron en subir una pendiente muy elevada y estrecha. Tras mi breve pero trabajoso camino, encontré un silencioso parque en medio de la sierra poblana, estaba en la cima de un cerro, a mi alrededor sólo veía verde, montes llenos de verdor por la generosidad del clima primaveral. Desde ese punto no se lograba divisar ninguna otra población mas que donde me alojaba, apenas unos puntitos vistos desde esa altura, lo más que se distinguía era la cúpula amarilla de la iglesia del pueblo.

Frente a mí vi sube y bajas, resbaladillas, esferas giratorias y columpios, esos juegos de estructura metálica diseñados para niños. Nunca fui de sube y baja, siempre me entró pánico montarme y sentir cómo me elevaba y cómo bajaba, es una sensación que a la fecha me resulta muy desagradable. Las resbaladillas me gustaban, pero lo que más disfrutaba era el columpio; aunque de pequeña era preferible que alguien me diera impulso, ese juego me gustaba porque podía no depender de nadie para divertirme.

domingo, 27 de abril de 2014

Rutina

Todos estamos tan acostumbrados a las mismas rutinas, los mismos caminos, las mismas rutas de transporte, tomar tal avenida si se tiene auto, girar en tal calle, estacionar en un lugar... nos quejamos tanto de la vida sedentaria que llevamos, pero tampoco hacemos gran cosa por cambiarla. Quizá se pueda poner de pretexto que salir implica gastar dinero y tiempo, pero realmente no se necesita tanto para cambiar la rutina. Se puede iniciar por lo más sencillo, si uno siempre toma el mismo transporte a la misma hora, cambiar la calle por la que se llega al pesero, o esperarlo en otro lugar. 


Si de vez en cuando alzáramos la vista y no respondiéramos mensajes en el celular mientras caminamos, podríamos darnos cuenta de muchas cosas (para empezar, si nos van a atropellar o si nos están gritando o insultando), y entonces la percepción del cambio de ruta sería más evidente, además de los cambios en el entorno cotidiano. 

domingo, 20 de abril de 2014

90's

Para haber disfrutado de mi juventud en la década de 1990, debí haber nacido a principios de los 80… pero como me atrasé 10 años y nací en 1992, me tocó vivir la adolescencia entre 2000 y 2010, ¿y qué? Siempre negaré a mi generación. Y condénenme, pero quizá es ese eterno anhelo por el pasado, pero si bien tenía menos de 10 años en la década de los 90, recuerdo muchas canciones perfectamente y el día de hoy puedo decir que (por el momento) es mi década favorita… aunque todavía por debajo de 1950, pero… lo siento Sex Pistols, lo siento The Clash, lo siento Iggy Pop, lo siento 1977, hoy Alanis Morissette, The Smashing Pumpkins y No Doubt les han ganado.

Como siempre, intentándole buscar un contexto internacional a todo sólo puedo decir que, como ya saben, 1990 es la década del llamado Nuevo Orden Mundial (yo también pensé en New Order), la entrada del modelo económico neoliberal, ¡el triunfo del capitalismo! Sí era así, ¿no? En fin, haciendo alusión al determinante dominio cultural de Estados Unidos en todos los ámbitos (por ejemplo, McDonald's entró a la Unión Soviética justo en 1990), he decidido concentrarme en la música y ponerles mis 10 canciones favoritas de 1990, escogidas de la lista "VH1 100 Greatest Songs of the 90's", la cual pueden encontrar aquí: http://hubpages.com/hub/Top-100-Songs-of-the-90s 

1. "Song 2", Blur
2. "1979", The Smashing Pumpkins
3. "Are you gonna go my way?", Lenny Kravitz
4. "I don't want to wait", Paula Cole
5. "Vogue", Madonna
6. "Jeremy", Pearl Jam
7. "Steal my sunshine", LEN
8. "My name is", Eminem
9. "Spiderwebs", No Doubt
10. "Good Riddance (Time of Your Life)", Green Day

jueves, 17 de abril de 2014

México

Siempre me he preguntado qué es la identidad, qué te hace sentir pertenecer a un grupo, eso me ha llevado a seleccionar ese tema como parte de mi tesis. Será porque siempre se me dificultó integrarme con la gente desde que entré al jardín de niños, pero a la fecha no logro identificarme dentro de una colectividad grande, sea nacionalidad o estancia en la universidad. Tampoco me refiero a que no me identifique como mexicana pero sí con otra nacionalidad, por ejemplo, afgana, porque es caer en lo mismo, la nacionalidad quizá fue creada a partir de una identidad que se va legitimando, pero actualmente poco tiene que ver una con la otra.

Por supuesto que el sentirse parte en un país, así como compartir las características que se supone podría componer la identidad (que por supuesto no es estática ni monolítica) es sumamente complejo, al menos echando una mirada muy por lo general a la identidad mexicana. Estudios sobre este tema abundan y han sido constantes a través de los años, pero el sentido se pierde cuando se intenta entender algo que parece solamente flotar, algo que luce tan frágil en el aire, el poner en palabras el -supuesto- sentir de millones de personas que a veces pareciera que sólo tienen en común vivir dentro de un territorio determinado. 

sábado, 12 de abril de 2014

Sentidos

Sentir, sentir con la piel, con los ojos, con el olfato, escuchar, saborear… Desde la educación básica recitamos que son cinco sentidos, pero es algo más que eso, es más que señales y reacciones nerviosas que envía nuestro cerebro, somos más que tejidos musculares, más que órganos que funcionan. Literalmente, somos todo eso, pero lo que resulta del conjunto de todo eso es lo que nos hace lo que somos, más allá de nombrarnos "seres humanos", más allá de distinguirnos de otros seres vivos e inanimados. 

Somos materia, somos espíritu, somos los demás, somos lo que nos rodea y a la vez somos nosotros. A veces llego a sentir tanto que me asusta, todo es tan intenso que quema, cada sentimiento desde amor hasta ira, todo es tan real, todo lo siento y lo vivo tanto que es frustrante encontrarse llena de todo ese sentir frente a personas que no se han detenido nunca a reflexionar sobre su existencia, ¿o será que yo vivo demasiado en las nubes y pocas veces bajo a lo que llaman "realidad"?

jueves, 10 de abril de 2014

Gente

Cuando introduces un dedo en una pecera, un movimiento casi imperceptible para nosotros hace que ondas físicas viajen a través del agua y asuste a los peces que en ella habitan. Seres tan diferentes a los humanos, con sentidos desarrollados de forma diferente, con sistema respiratorio diferente, sexualidad diferente, anatomía muy diferente, reaccionan instintivamente y se mueven incesantemente intentando escapar del peligro que los puede aniquilar. Por supuesto, para ti que sólo has metido tu dedote en el agua, no representa absolutamente nada, únicamente querías ver qué se sentía tener la mano mojada.

No obstante, para el pez se trata de un momento lleno de adrenalina, no sabe exactamente qué es lo que produjo los movimientos que ha percibido de manera impresionante, pero sabe que muy probablemente su vida esté en riesgo, por eso se mueve rápido, intenta huir. Cuando observa que ya no hay peligro, aunque ignore qué había sucedido, sigue en su sedentaria vida de pecera. 

¿Acaso no tenemos las mismas reacciones los seres humanos? Traducidas en otras situaciones en las que influyen las relaciones sociales que tejemos. Nos sentimos atacados, nos alejamos, actuamos impulsivamente, quizá en la consciencia no creemos que nuestra vida corre peligro literalmente, pero sí hay algo que nos indica que esa situación no nos será favorable. ¿Quién diría que aún guardamos parecido con los peces?

domingo, 6 de abril de 2014

Abrasados

Si tiene mucho que no van al teatro y lo último que vieron fue “Edipo Rey” y los mandaron de parte de alguna clase en la prepa, es hora de que se acerquen a este arte; y no, no me refiero a que vayan a ver musicales que ya están más que tocados, como “Cats”, “Hoy no me puedo levantar” y hasta “Aventurera” si quieren. No hablo de éstos, ya que no proponen nada nuevo, lo cual no quita méritos al esfuerzo que se hace en estas piezas, pero también es positivo buscar otras alternativas, las cuales no son difíciles de encontrar pues en recintos escolares siempre hay escenificaciones en marcha.

El sábado fui a ver una obra llamada “Abrasados” en el Centro Nacional de las Artes, para no contarles la sinopsis, sólo les puedo decir que el guión original en francés es de Luc Tartar (la traducción al español es de Humberto Pérez Mortera), dramaturgo que siempre ha tratado temas juveniles, sobre todo adolescentes, por lo que durante la obra siempre vendrán flashazos de la prepa a su mente. Es una obra poco convencional, sin llegar a extravagancias posmodernas a las que no se les entiende nada. Al contrario, cualquiera que fue joven lo entiende, puede entender las perspectivas de los personajes, Tartar y el director en esta ocasión, Hugo Arrevillaga, logran plasmar la esencia de la juventud, sin generalizar ni realizar una crítica fuerte, es sólo mostrar lo que la adolescencia puede llegar a ser.

La escenificación se encuentra todos los sábados y domingos de abril con dos funciones, a las 5 pm y 6 pm.


s/a, "Estreno de la obra Abrasados en el Cenart", [en línea],  27 de marzo de 2014, Dirección URL: http://www.orgullosocitadino.com/2014/03/estreno-de-la-obra-abrasados-en-el.html, [consulta: 6 de abril de 2014].

viernes, 4 de abril de 2014

Conexión

No cabe duda que la teoría de los seis grados de separación es cierta y conforme uno va creciendo y conociendo más gente lo va comprobando. Pero, es difícil pensar que seis personas te separan realmente de todo el mundo, cuando pienso en las comunidades que viven “aisladas” o en aquellos campamentos de refugiados que terminan convirtiéndose en pequeñas ciudades donde se repite el patrón de jerarquías. 

Yo como citadina, con apenas 21 años en los que durante la mitad he conocido a las mismas personas y hasta hace pocos meses comencé a extender mis círculos más allá de la escuela, ¿estoy a seis personas de un refugiado sirio que vive en Líbano? Es difícil de creer todo eso cuando uno se da cuenta de lo insignificante que es la existencia, al menos en espacio físico, sólo ocupamos un lugar y no pueden haber presencias simultáneas, ¿estamos realmente conectados?