jueves, 13 de marzo de 2014

Comprar un disco

Así sea más fácil descargar música de internet, legal o ilegalmente, nada, ¡nada! cambiará la sensación de escuchar un CD. Omito el cassette, puesto que, hasta donde yo sé, ningún artista lanza todavía álbumes en este formato, últimamente se ha optado por el vinilo, sean nuevos títulos o re-lanzamientos, pero no he visto cintas (si alguien sabe pásenme el dato).

Bueno, regresando al CD, hay que considerar la aventura desde el buscarlo en la tienda adecuada, encontrarlo, llegar a casa, quitarle la envoltura de plástico, abrirlo y  observar el arte que se ha usado, si tiene algún concepto en específico que vaya de acorde con las canciones incluidas o si son imágenes aleatorias. ¿Quién no ha disfrutado de leer las letras de la canción mientras lo escucha a todo volumen? Y qué decepcionante es cuando sólo se trata de dos páginas con los créditos de las canciones.


Yo siempre he pensado que entre más trabajado esté el arte de un CD se puede observar un mayor compromiso del artista con el álbum, aunque claro, supongo que habrá algunos que no aporten nada y sólo lo dejen a su encargado de marketing. También supongo son los mismos que ni siquiera co-escriben su música. En fin, ese no es el punto, la cuestión es que soy una defensora del CD, porque al menos para mí, sigue siendo emocionante contemplar el booklet, leer las letras, los créditos, las imágenes, el diseño, incluso del mismo disco. Aun cuando se declare la muerte social del CD, seguiré ampliando mi colección personal.

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